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Publicado el 18 de Febrero del 2001
Heraldos de la Palabra: Métodos de evangelismo
Cuando nuestros hechos evangelizan...
-Créeme, Andrés, no es nada personal...
Solo que tengo otras cosas que hacer esta noche...-
La respuesta sonó irónica e indiferente
a la vez. Su rostro se puso rojo. Por un instante sintió vergüenza.
Sonrió con ese gesto comprensivo que le caracterizaba, al tiempo
que dijo:
- Está bien, será en otra ocasión-
Tomó la Biblia del escritorio y salió
rumbo a la iglesia. Le hubiera gustado mucho que su amigo le acompañara
al servicio religioso. Tenía expectativas; aquella noche el mensaje
sería sensacional. Ya en otras ocasiones le había extendido
la invitación, pero la respuesta era siempre la misma. Pese a
las reiteradas negativas, Andrés no se daba por vencido. Y oraba
sin cesar por su compañero de trabajo. Guardaba la esperanza
de que un día aceptara a Jesucristo en su corazón.
...Y ese día llegó. Era viernes. La
mañana era fría. Todos llegaron taciturnos, cada uno inmerso
en sus problemas. "Quiero hablar contigo, Andrés. Tengo
dificultades en casa. Mi esposa quiere irse y se llevará a los
niños. Estoy desesperado. No encuentro salida y creo que tu me
puedes aconsejar. Eres diferente de los demás. Y hoy necesito
de tu Dios".
Ese fue el comienzo de una nueva vida para aquél
contador titulado. Pronto ya no eran uno si no dos los cristianos en
aquella agencia bancaria. El buen testimonio y perseverancia rindieron
sus frutos...
Evangelizando con el testimonio personal...
En muchos casos quienes cerramos las puertas para
que las personas conozcan a Jesucristo somos los propios cristianos
¿La razón? No ofrecemos un buen testimonio. Predicamos
mucho, pero nuestras expresiones y forma de actuar distan mucho de ser
las apropiadas para un creyente.
Otra falla radica en presionar a nuestros familiares
y amigos para que se conviertan al Señor Jesucristo. Los acorralamos
para que conozcan el evangelio a la fuerza. Esa actitud carente de prudencia,
antes que atraer lleva a que nos marginen. En algunos casos, creo que
con justa razón, debido a nuestra intolerancia y falta de tacto.
¿Cuál es su testimonio?
Frente a todo esto, una primera conclusión:
una excelente forma de evangelizar es con nuestro ejemplo.
El Señor Jesús lo declaró:
"Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte
no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un
almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están
en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para
que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está
en los cielos"(Mateo 5:14 -16).
Un segundo aspecto a considerar es la necesidad
de revisar -de manera honesta-cuál es su testimonio de vida.
¿Refleja la luz de Cristo con lo que hace?¿Reconoce que
es necesario cambiar mucho más, de manera que lo que predica
esté acompañado de hechos concretos?. El único
que puede ayudarle en este propósito es el Señor Jesucristo.
Sin ayuda de Dios, usted estará girando en
un círculo vicioso. Se fijará la meta de cambiar, pero
cuando lo intente, fracasará. Y esto será consecuencia
de que está luchando en sus propias fuerzas. Si
sigue así, no lo logrará. Si depende del Señor,
estoy seguro que obtendrá la victoria.
Fernando Alexis Jiménez

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