ESTUDIOS BÍBLICOS

 Reflexiones > Estudios Bíblicos > La renovación de la Iglesia III
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Publicado el 5 de Enero del 2000

La Renovación de la Iglesia:
Conceptos Básicos (III de IV)
Modelos Bíblicos de la Renovación

     ¿Es posible ver este proceso de renovación en el pueblo de Dios en la Biblia? ¿Hay ejemplos claros que nos puedan proveer de modelos en cuanto a la renovación de las iglesias en el día de hoy?
     Para el que escribe la respuesta es sí. Se ve el proceso de renovación muy claramente dentro del pueblo de Israel. En el Nuevo Testamento no es tan obvio, por la sencilla razón de que el tiempo que abarca el proceso de redacción de los libros del Nuevo Testamento es relativamente corto (de 50 a 60 años), y apenas hay tiempo para que se produzca un declive de vida espiritual en las iglesias formadas a partir del Día de Pentecostés y el descenso del Espíritu Santo. Sin embargo, como ya hemos notado en el caso de la iglesia en Éfeso, la tendencia está presente.

A. LA RENOVACIÓN ESPIRITUAL EN ISRAEL.
     Este proceso se ve muy claramente en el libro de los Jueces, y en la historia de los reyes de Judá (sobre todo, 2º Crónicas). Un capítulo clave es Jueces 2. Notemos las etapas en el proceso de declive y de restauración en el pueblo de Israel:
  (i) La fidelidad de Josué, de los líderes y del pueblo de su generación (6-9);
  (ii) La desobediencia y la idolatría de las generaciones posteriores, que producen el declive espiritual de la nación (10-13)
  (iii) La derrota sufrida por el pueblo como castigo por parte de Dios, a la luz de este abandono (14-15a).
  (iv) La angustia, los gemidos y el clamor a Dios que brotó del pueblo en esta situación (l5b).
  (v) La intervención soberana de Dios a través de hombres (jueces) levantados por Él para salvar a Israel (16,18).
  (vi) Un período de bendición y de estabilidad espiritual durante la vida del juez (18).
  (vii) El retorno a la desobediencia y al declive espiritual al desaparecer el juez (17,19).

     Este patrón se repite una y otra vez en el libro de Jueces (como botón de muestra, la historia de Otoniel, Jueces 3:7-12), y se distingue también de forma inequívoca en la historia de los reyes de Judá (donde períodos de declive bajo reyes como Roboam, Joram, Ocozías, Acaz y Manasés, se alternaban con períodos de renovación bajo reyes como Abías, Asa, Joás, Uzías, Ezequías y Josías).
     Richard Lovelace (****) identifica cinco etapas básicas en este proceso de renovación cíclica:
  (i) La aparición de una nueva generación;
  (ii) Apostasía popular y asimilación de la cultura secular o mundana;
  (iii) Aflicción nacional;
  (iv) Arrepentimiento popular y oración agonizante;
  (v) El levantamiento de un nuevo liderazgo y restauración.
      Este modelo de declive y de renovación cíclica se manifestó no solamente en Israel, sino que se sigue manifestando en la iglesia desde el primer siglo hasta el presente.

B. LA RENOVACIÓN ESPIRITUAL EN EL NUEVO TESTAMENTO.
     Como ya hemos comentado, la perspectiva histórica del Nuevo Testamento es muy corta, pero es suficiente para poder contrastar la enorme vitalidad de las iglesias que van apareciendo a lo largo del libro de Hechos (ejemplos destacados: la iglesia en Jerusalén, Hch. 1-6, y la de Antioquía, Hch. 11:19-30; 13:1-3) con algunas de las iglesias mencionadas en Apocalipsis (Efeso, Ap 2:1-7; Sardis, Ap. 3:1-6; Laodicea, Ap. 3:14-22). En el caso de estas últimas, la llamada al arrepentimiento y a la renovación espiritual es inconfundible.
     La historia de la iglesia desde los tiempos apostólicos hasta el día de hoy ha sido jalonada por grandes movimientos de renovación espiritual que han seguido las pautas marcadas en la Palabra de Dios. Como botón de muestra podemos citar la Reforma del siglo XV (destacan personas como Lutero, Calvino, Zuinglio, etc.), el Movimiento Puritano del siglo XVI, el Gran Despertar Evangélico del siglo XVII (Wesley, Whitefield, Edwards...) y posteriores avivamientos.
     Todo este cúmulo de evidencias bíblicas e históricas nos obliga a sacar tres conclusiones:
  (i) La renovación espiritual de la iglesia es una prioridad en la agenda de Dios para cada época de su pueblo, y no menos la nuestra.
  (ii) Esta renovación eclesial no se puede divorciar de la renovación espiritual de cada creyente.
  (iii) Debemos analizar con mucha honestidad delante del Señor el estado espiritual de nuestras vidas y de nuestras iglesias para poder discernir hasta qué punto es necesario esta renovación espiritual en la actualidad, y para poder tomar los pasos adecuados para hacerla posible.

Timoteo Glasscock

Referencias:

(****) "Dynamics of Spiritual Life", Richard Lovelace, p. 63.


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