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Publicado el 27 de Marzo del 2001
Estudio 7 del Libro de Josué
Estableciendo la ley de Dios en la tierra
1. La meta: ¿Por qué establecer la ley de Dios en
la tierra?
Una vez entrado en la tierra, la próxima
meta para el pueblo de Israel es llegar a los montes de Ebal y Gerizim
para cumplir el mandato de Moisés en cuanto a la lectura de la
Ley (Jos. 8:34,35; Dt. 27).
Dios quiere establecer su ley en Canaán;
va a echar fuera a los cananeos por no someterse a sus normas (Ro. 1.18-24),
y no está dispuesto a permitir que si pueblo, que ahora introduce
en la tierra, viva en las mismas condiciones de anarquía, pecado
y rebelión. Así, a la nueva vida en Canaán le corresponde
una nueva conducta, marcada por la santidad, la obediencia y la sumisión.
Este principio encuentra un paralelo en la experiencia de la iglesia.
La regeneración (1ª P 1:3) y la esperanza viva ha de ir
acompañada por la santificación (1ª P.l:13-16); a
la nueva vida en Cristo corresponde un nuevo comportamiento (Ef 4:17ss).
Si Dios ha echado del cielo a Satanás
y a sus huestes por causa de su rebeldía, no es para que su pueblo
redimido, al entrar en su herencia, viva con la misma actitud rebelde
y desobediente. De ahí el empeño de Dios en que la justicia
de la Ley se cumpla con sus santos, los que no andan conforme a la carne,
sino conforme al Espíritu (Ro. 8:1-4).
2. El momento: ¿Cuándo se establece la ley de Dios
en la tierra?
¿Qué relación existe
entre entrar en la herencia y cumplir la Ley? ¿Hace falta primero
establecer y guardar la Ley antes de poder entrar en la herencia? No,
Dios toma la iniciativa para primero introducirnos en Canaán
por su gracia y poder, para luego exigirles el cumplimiento de la Ley.
De la misma manera Dios primero nos salva
por su gracia y recibimos la garantía firme y segura de nuestra
herencia por la muerte y resurrección de Cristo; luego en gratitud
al Señor y en el poder de su Espíritu comenzamos a avanzar
en santidad.
La experiencia de salvación y regeneración
es un regalo de la gracia de Dios, que ha de ir seguido por la renovación
en santidad (Tito 3:3-7).
3. La manera: ¿Cómo se establece la ley de Dios en
la tierra?
Las lecciones que podemos extraer del
episodio de Gilgal no ayudan a entender cómo avanzar en la senda
de la santificación y la obediencia.
a. Un lugar de recuerdos (4 :20-24)
Es importante recordar la salvación
de Dios, reconocer su poder y reverenciar su nombre (cp. 1ª Co.
11:23-26)
b. Un lugar de resurrección (4:19)
De la misma forma en que el pueblo subió
del lecho del Jordán y se colocó en Gilgal para comenzar
una nueva vida, así nosotros hemos dejado atrás la vieja
vida, hemos muerto con Cristo y hemos resucitado a una vida nueva (Ro.
6:3-5).
c. Un lugar de reafirmación (5:1)
Las evidencias de la presencia y el poder
de Dios en medio de Israel amedrentó al enemigo, y sirvió
de gran aliento para el pueblo de Dios (cp. Ro. 8:31)
d. Un lugar de renuncia (5:2-9)
El Señor exige que se llevara a
cabo la circuncisión completa de los varones de Israel (2); un
rito muy antiguo (Gn. 17), relacionado con la santidad, pero olvidado
en el desierto.
El significado espiritual de la circuncisión
es el de desprenderse totalmente de la carne, para andar en plena confianza
en Cristo, derivando todos los recursos de nuestra vida espiritual de
Él (Col.2:6-12). Tenemos la necesidad de crucificar la carne,
de hacer morir la naturaleza vieja terrenal (Gal.5 :24; Col.3:5ss).
e. Un lugar de regocijo (5 :19) y de reverencia
La obediencia la voluntad de Dios y la
renuncia a la vida camal abre el camino para el disfrute de la comunión
con Dios, la celebración de la Pascua recordaba sus bendiciones
de redención.
La realidad de la comunicación estrecha con Dios está
condicionada por la obediencia a su voluntad.
En el centro de la celebración
y de la comunión con Dios está el Cordero inmolado, recordándonos
las características y el costo de nuestra redención (1ª
P. 1:17-19).
f. Un lugar de recursos (5 :11,12)
En este momento cesa el maná, por
cuanto todos los recursos de la Tierra Prometida están a su disposición,
para nutrirse y fortalecerse en la lucha.
La gracia de Dios nos garantiza todos los recursos necesarios para luchar
victoriosamente (2ª Co.9:8).
g. Un lugar de reconocimiento (5 :13-15)
Se produce la revelación del Señor
a Josué como Príncipe del Ejército de Jehová
(13,14). La reacción de Josué antes esto es de reverencia,
adoración, consagración y obediencia. Son las mismas actitudes
que el Señor pide de nosotros en nuestra vida de servicio para
Él (2ª Co.5:14,15; Ro. 12:1).
Timoteo Glasscock

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