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Publicado el 27 de Marzo del 2001

Estudio 5 del Libro de Josué
Entrando en la herencia


1. La promesa
     Dios había garantizado al pueblo de Israel que recibirían la tierra de Canaán como herencia (Gn. 12:17; Lv. 20:24). Dios también nos ha prometido a nosotros, el pueblo del nuevo pacto, una herencia celestial (la P. 1:4).

2. El peligro (3.1)
     Entre Israel y su herencia se interponía una barrera difícilmente superable: el río Jordán (3 :1). Para poder entrar en la herencia hacia falta cruzar el no, un obstáculo no humano (como Jericó) sino natural; la misma naturaleza coloca una barrera entre el pueblo de Dios y su herencia. Es una barrera de muerte (3:15), ya que existía el peligro de ser arrastrados por el río y ahogados a la hora de intentar vadearlo.
     Entre nosotros y nuestra herencia en el cielo se coloca una barrera natural, física, de muerte (Ro. 5:12; 6:23). Vivimos en un mundo marcado por la degeneración y la corrupción, que afecta a nuestros cuerpos y nos conduce hacia la muerte; ¿como alcanzar una herencia incorruptible? ¿cómo vencer el obstáculo de a muerte?.

3. El prodigio (3:5)
     La solución para el pueblo de Israel a la hora de superar la barrera de la muerte radicaba en el poder de Dios que intervendría de forma milagrosa para facilitar el cruce del Jordán (5). De ahí el significado de la presencia del arca del pacto (3,6), símbolo de la presencia del Dios soberano en medio de su pueblo; es "Jehová, el Señor de toda la tierra" quien va delante (13).
     La solución para el pueblo del nuevo pacto frente a la barrera de la muerte radica también en el poder de Dios; es el Señor Jesucristo que va delante, y el milagro de la resurrección de Cristo por el poder de Dios demuestra que la muerte es un enemigo derrotado (lª P. 1:3; He. 2:14,15).

4. El propósito
     El propósito de este milagro es doble:
     a. Exaltar y engrandecer a Josué delante del pueblo (7); vindicándolo como el escogido de Dios para capitanear el pueblo.
     b. Proporcionar evidencias innegables del poder de Dios y de su capacidad de darles victoria frente a sus enemigos
     El propósito de la resurrección de Jesucristo también es doble:
     a. Ensalzar y glorificar al Señor Jesucristo, vindicándole como Señor de la Iglesia y Cristo de Dios (Hch. 2:22-36; Fil. 2:4-11)
     b. Proporcionar evidencias de que el poder de Dios ha vencido al enemigo y a la muerte, logrando el triunfo pata su pueblo (Ef 1:18-21).

5. El procedimiento (3.11-17)
     El arca del pacto va delante del pueblo (11,14), conforme a lo mandado por Dios (6). En el momento en que los pies de los sacerdotes tocan el río, el agua del Jordán se detiene, permitiendo que el pueblo pase en seco (13-16).
     Los sacerdotes con el arca permanecen en el lecho del río hasta que todo el pueblo de Dios ya está dentro de la tierra prometida, su herencia (17).
     La naturaleza reconoce y se somete a su Creador y Señor, no hay ninguna fuerza de la naturaleza que pueda impedir al pueblo de Dios entrar en su herencia por el poder de su Señor.
     Así Cristo entró primero en las aguas de la muerte, al hacerlo Él el proceso de corrupción se detuvo y fue puesto en marcha atrás (Hch. 2:27-32). Cristo resucitó de los muertos y su cuerpo humano real fue glorificado (Hch. 13:33-37). Esto tiene grandes implicaciones para el pueblo de Dios (Fil. 3:20,21) y para el universo material (Fil. 3:20,21) y para el universo material (Ro. 8:21-23), al ser Cristo el primogénito de entre los muertos (Col. 1 :18), las primicias (1ª Co. 15:20-24), nuestra resurrección garantizada.
     ¿Cómo fue posible esta gran victoria? Como el arca del pacto bajo al lodo del Jordán, así el Señor de toda la tierra bajo a nuestro mundo con toda su iniquidad, y en su bautismo se colocó en el fango del lecho del Jordán, al lado de los pecadores. Así simbolizó el momento cuando tomó nuestro lugar en la cruz y fue hecho pecado en nuestro lugar (2ª Co. 5:21), permitiendo que nosotros, pecadores, recibiésemos nueva vida, nueva esperanza y una herencia incorruptible, garantizada por su resurrección.
     Las implicaciones prácticas (Col. 3 :l-3).

Timoteo Glasscock


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