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Publicado el 27 de Marzo del 2001
Estudio 1 del Libro de Josué
Preparándonos para luchar
1. Aprendiendo a luchar (Ex. 17:8-13)
Josué es sobre todo un luchador,
un guerrero. La primera vez que aparece su nombre es en el contexto
de una batalla en la que dirige al ejército de Israel. En esto
ya vemos el primer punto de contacto entre la historia de Josué
y nosotros, ya que el creyente vive inmerso en una lucha espiritual
encarnizada y constante en la que formamos parte del ejército
de Dios (cp. 1ª Ti.l:18; 6:12, 2ª Ti. 2:3,4; 4:7).
En esta historia de la lucha contra Amalec
vemos algunos secretos de la lucha y de la victoria de Israel, ya que
hay más que sólo factores humanos en esta batalla:
a. La vara de Dios en la mano de Moisés
(9): símbolo de poder y de recursos divinos.
b. Los brazos de Moisés alzados
en oración y bendición sobre el pueblo de Dios (11,12),
símbolo de intercesión (Lv. 9:22; 1ª Ti. 2:8).
La victoria obtenida por Israel (13) se
debe al poder de Dios y al ejercicio de la oración, y lo mismo
sucede en nuestras vidas, estos son los secretos para que podamos vencer.
2. Aprendiendo a servir (Ex. 24:13)
La segunda lección que aprendió
Josué tuvo que ver con el servicio. Vemos como a partir de la
salida de Israel de Egipto, encontramos a Josué al lado de Moisés
como su servidor (cp. Jos. 1:1). De esta manera tuvo un contacto estrecho
y constante con Moisés en todo momento (incluso en los cuarenta
días en el Sinaí), a través del cual pudo aprender
muchas lecciones valiosas acerca del liderazgo del pueblo.
Este aprendizaje personal o discipulado
de Josué a cargo de Moisés fue de vital importancia, ya
que Josué aprendió por lo que oyó y también
por lo que vio (cp. 2ª Ti. 2:2).
Vemos en la experiencia de Josué
la lección fundamental del discipulado, al de aprender a servir
(cp. Mr. 10:42-45).
3. Aprendiendo a disciplinar (Ex. 32:17-35)
Al descender Josué y Moisés
del Monte Sinaí después de recibir éste la Ley,
descubren la situación de rebeldía y apostasía
reinante en el campamento de Israe1 (17-19). Moisés hace frente
a esta situación con una acción drástica de disciplina
(25-28), combinada con la práctica de la intercesión compasiva
(30-32).
Josué aprendió lecciones
importantes sobre las medidas necesarias para eliminar el pecado de
entre el pueblo, y la necesidad de combinar la disciplina con la compasión.
4. Aprendiendo a tener comunión con Dios (Ex. 33:11)
Encontramos a Josué en el tabernáculo,
en el hogar de contacto y comunión íntima con Dios (cp
v.7); allí donde el Señor hablaba cara a cara con Moisés
(v.11)
Vernos como Josué aprendió
la importancia y la gloria de mantener una comunión íntima
con Dios, de cultivar el hábito de estar en la presencia del
Señor (v.11b). Esta experiencia de comunión constante,
de discernimiento de la voluntad de Dios y de obediencia a sus mandamientos
tendría una importancia vital en el futuro.
5. Aprendiendo a someterse al Espíritu (Nú. 11:14-17;
24-29)
El contexto de este pasaje es una nueva
murmuración de Israel por falta de carne, y la queja de Moisés
de que la carga de dirigir y soportar al pueblo era demasiado pesada
para él solo (14).
La solución provista por Dios es
la elección de setenta ayudantes, ancianos del pueblo y dotados
del Espíritu de Dios para llevar a cabo tareas de gobierno y
dirección (16,17). Siguiendo las instrucciones recibidas del
Señor los varones reunidos en el tabernáculo reciben el
Espíritu y comienzan a profetizar (25), así como también
dos de ellos que habían quedado en el campamento (26). La reacción
de Josué ante esto es su intención de impedir que los
dos varones que no estaban en el tabernáculo dejasen de profetizar.
Pero la respuesta de Moisés subraya la necesidad de dejar obrar
libremente al Espíritu, sin limitar su obra por criterios personales
y humanos.
Josué aprendió la importancia
de reconocer y aceptar la obra del Espíritu, aun cuando vaya
en contra de nuestras ideas preconcebidas.
6. Aprendiendo a confiar en Dios (Nú. 13:1-38; 14:1-10)
Tras la misión de reconocimiento
en la tierra de Canaán vemos la actitud negativa de la mayoría
de los espías (13:27-33), a pesar de las evidencias de la fertilidad
del terreno.
Ante esta actitud de desánimo,
Josué y Caleb, por medio de sus protestas indignadas (13:30:
14:6-9) demuestran su plena confianza en el Señor.
Josué está dispuesto a confiar
en el Señor y en su poder, seguro de la victoria, por muy grandes
que sean los obstáculos que tenga que vencer, porque tiene la
convicción de que su suficiencia para esta tarea viene de Dios
(2ª Co. 2:16; 3:4,5).
Timoteo Glasscock

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