ESTUDIOS BÍBLICOS

 Reflexiones > Estudios Bíblicos > La Renovación en la Oración III
Anterior
Siguiente

Publicado el 20 de Abril del 2001

La Renovación en la Oración (III de VI)
Hablando de Amor

¿Recuerdas la primera vez que te enamoraste? Sentías algo raro. Tenias un nudo en el estómago. Incluso comenzabas a sudar cada vez que pensabas en esa persona especial. No podías quitártela de la mente. Y cuando entraba por la puerta… ¡Ah! No importaba lo que estuvieras haciendo o diciendo. Esa persona era tan especial, tan querida, que no existía absolutamente nada más en el mundo en ese preciso momento.

Cuando amamos a alguien parecemos realmente tontos. Hacemos tonterías y suspiramos. Se nos pone la cara lánguida. Escribimos poemas y perdemos horas y horas simplemente pensando, contemplando y disfrutando de la presencia de nuestro ser querido. Y, ¿por qué será que adultos maduros (que saben más) observan con tanta nostalgia a esas parejas tontas, ridículas, que expresan su amor? ¿Por qué muchas parejas mayores, serias, miran de reojo a dos jóvenes amantes que se abrazan?

¿Por qué? Porque Dios nos ha hecho para expresar amor. Eso forma parte imprescindible de Su imagen implantada en nosotros. ¡Amamos amar! Amamos soñar con la expresión del amor, sentir amor, beber de su belleza. Eso es Dios en nuestro interior.

"Nosotros le amamos a Él, porque Él NOS AMÓ PRIMERO" 1 Juan 4:19.

La imagen de Dios incluye la capacidad y el deseo de recibir y expresar amor hacia otro. Dios nos creó para usar nuestras emociones, nuestras mentes, nuestros corazones, y ¡desde luego, que sí! incluso nuestros cuerpos, para expresar amor hacia otra persona.

¿Recuerdas la primera vez que fuiste rechazado en serio? Abriste tu corazón a otra persona, compartiste todo tu ser, y te dieron la espalda. Aunque el amor de Dios hacia nosotros es mucho más profundo que el mero amor humano, podemos comprender Su decepción cuando su propia creación, nosotros, rehusamos corresponder a su amor. Dios lo dio todo para que pudiéramos vivir eternamente con El. Cuán a menudo pecamos contra El, sencillamente ignorando la íntima relación de amor a la que Dios nos ha llamado.

"Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores,
Cristo murió por nosotros" Romanos 5:8.

Dios hizo todo lo posible para mostramos Su amor. Expresó la opinión que le merecíamos cuando voluntariamente murió en nuestro lugar. ¡Qué expresión de amor!. Comprometió todo su ser, ofreciéndose así mismo como en sacrificio por nosotros.

¿Qué quiere Dios de nosotros a cambio? ¡Amor! Una respuesta de sumisión amorosa al Creador y Proveedor de todo cuanto somos y necesitamos. Eso es verdadera adoración.

"Nosotros LE AMAMOS A ÉL porque Él nos amó primero

¿Necesita Dios nuestro amor? No. Pero lo quiere.
¿Por qué? Porque somos Su creación. Porque hemos llegado a ser Sus hijos. Porque Dios nos hizo para expresar amor y quiere recibir de nosotros lo mejor que tenemos. Él es padre, creador, marido, amigo, y tantas otras cosas que nos faltaría tiempo siquiera para imaginarlas. ¡Y El se enorgullece de serlo! Cuando no adoramos a Dios, decepcionamos a Aquel que es el amor absoluto, y perdemos el sentido más profundo de nuestra vida.

Jaime Fernández


Equipo ElAtrio.Net
Todos los derechos reservados

webmaster@ElAtrio.Net

Revisado el 7-12-2003
Optimizado para 800x600