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Publicado el 4 de Diciembre del 2000

La Contextualización
de la Evangelización (II de IV)
"Un sermón para gente religiosa"

1) La Introducción: La Preparación del Antiguo Testamento (13:16-25)

     En esta condensada recapitulación de la historia de Israel desde los patriarcas a la monarquía, Pablo pone todo el énfasis en la iniciativa de la gracia de Dios para con su pueblo. Dios es el sujeto de casi todos los verbos que aparecen en el texto. Dios es el que:

escogió a Israel (v.17)
engrandeció al pueblo (v.17)
les sacó de Egipto (v.17)
los soportó en el desierto (v.18)
destruyó a sus enemigos (v.19)
repartió sus tierras en herencia (v.19)

     Pablo aclara que todo este proceso, durante el cual la gracia divina estuvo actuando, llevó 450 años. Cuatrocientos años en el exilio, cuarenta en el desierto y diez conquistando la tierra prometida.

     Después del asentamiento, Dios les dio jueces y profetas (v.20), les dio a Saúl como el primer rey (v.21), les levantó por rey a David (v.22)
     Ahora Pablo hace un salto de cientos de años para acercarnos al Salvador como descendiente directo del rey David (v.23).
     Finalmente, presenta a Juan el Bautista como aquel que prepararía el camino al Cristo (v.25)

2)El foco central del Sermón: La muerte y resurrección (13:26-37)

     Pablo narra la historia de Jesús como hizo anteriormente con la historia de Israel. Al hacerlo, Pablo concentra todo el énfasis en los dos grandes eventos de la salvación, su muerte y su resurrección, y les demuestra que ambos fueron el cumplimiento de las promesas ya prometidas desde antiguo a los padres por medio de los profetas en las Escrituras.
     Entiende que el pueblo y sus gobernantes no le reconocieron (v.27).
     Al condenarlo cumplieron las palabras de los profetas que ellos conocían muy bien, ya que las leían todos los Sábados en la sinagoga (v.27).
     Aunque no encontraron pruebas para condenarlo, pidieron a Pilato que le matase crucificándolo (v.28).
     Le dejaron morir en el lugar de la maldición divina y más tarde fue movido a una tumba (v.29).
     Pero Dios lo levantó de entre los muertos (v.30).
     Dios hizo posible que sus discípulos le vieran (1:21-22), para que ahora pudiesen ser sus testigos (v.31).
     Ahora el mensajero se mueve del "ellos" al "nosotros". Para acercarse a la congregación se incluye a sí mismo (v.32).
     Dios ha cumplido en la resurrección (y en la cruz) las promesás hechas a los padres (v.32-33).
     Para apoyar esta idea, el apostol Pablo emplea una vez más el Antiguo Testamento como el foco central para hablar del Hijo de Dios (Salmo 2:7). La seguridad de la prometida bendición hecha a David (Isaías 55:3)
     La promesa es permanente, afectando tanto a los muertos como a los vivos, porque está basada en la resurrección del hijo de David (v.35, Salmo 16:10).
     Aclara que David murió, fue sepultado y vió corrupción (v.36), pero el hijo de David a quien Dios resucitó no vió corrupción (v.37).
     Todos estos textos eran reconocidos por el judaismo como profecias Mesiánicas y usadas como evidencias tecnicas para consolidar y garantizar que el sermón tenía todo su apoyo basado en las Escrituras, y que ellos mismos admitían corno procedentes de Dios (v.23).

3) La Conclución: La elección entre la vida y la muerte (13:38-41)

     Habiendo unido en un mismo sermón la historia y las Escrituras, y habiendo demostrado como lo que Dios prometió en las Escrituras fue cumplido en la muerte y resurrección de Jesús, Pablo les lanza hace un serio llamamiento.
     La elección es contundente. Por un lado, hay la promesa del perdón de pecados (v.38).
     Por medio de Cristo, el que cree es declarado justo delante de Dios (v.39). En la Ley de Moisés se demuestra que ninguno está limpio pues todos rompemos la Ley y la Ley condena a los que no la cumplen (v.39).
     En la conclusión (en este mensaje el apostol une cinco de las palabras más importantes sobre las cuales se fundamenta el Evangelio.

La muerte de Jesús en una cruz (v.29).
El pecado (v.38).
La fe, La justificación y la ley (v.39).
La gracia de Dios (v.43).

     Finalmente, frente a la oferta gratuita de perdón, Pablo les hace una solemnemente advertencia (v.40-41). Usando la profecía de Habacuc 1:5 les recuerda que los Babilonios fueron un instrumento divino, levantado pora castigar a su pueblo Israel.
     La conclusión del sermón es que sin arrepentimiento y fe no hay perdón de pecados, y que la única persona en lp cual se centran todos los poderes para perdonar los pecados es en Cristo Jesús, el Hijo de Dios. Pero ahora, habiendo escuchado el mensaje en su totalidad, Dios ya no puede hacer más ya que la responsabilidad recae sobre el que escucha el mensaje.

Roberto Elvira


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