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Publicado el 4 de Diciembre del 2000
La Contextualización
de la Evangelización (I de IV)
Introducción
Contextualizar es un proceso
dinámico donde la iglesia reflexiona en obediencia a Cristo y a su Palabra,
para llevar a cabo su misión en el mundo en la forma más eficaz. Este
proceso es una interacción entre el texto como la Palabra de Dios y
el contexto como una situación específica en la cual un texto es aplicado.
El interprete o la persona que está envuelta en este proceso de Contextualizacjón
puede ser parte del contexto, o servir como puente entre dos contextos
culturales diferentes.
La Contextualización no es una opción a ser
debatida en la iglesia, sino una necesidad fundamental a la hora de
hacer evangelismo. Cualquier iglesia u organización para-eclesial que
quiera llevar a cabo el mandato del Señor de llevar el Evangelio a otros
y hacer discípulos, tendrá que contextualizar el texto bíblico a la
sociedad a la cual desea alcanzar. La Contextualización es aun esencial
para los creyentes en nuestro entendimiento del Dios que se revela a
sí mismo en las Escrituras.
La Encarnación del Hijo de Dios
es el ejemplo más claro de como se traduce el texto a un determinado
contexto histórico y social. Jesucristo, el Verbo, la Palabra de Dios
se encarna en un judío, se identifica con una cultura y una sociedad
determinada, y dentro de un marco histórico, aunque su vida y hechos
transciendan más allá. En su forma de vida y enseñanzas, Jesucristo
es el modelo perfecto de contextualización. Cada uno de sus mandamientos
incluyen un mandamiento a contextualizar, tanto en el amar a nuestro
vecino como en el hacer discípulos entre las naciones. Este proceso
lo vernos claramente expuesto en las enseñanzas de los apóstoles y en
la vida de la Iglesia del Nuevo Testamento.
En el avance misionero de la
iglesia primitiva, podemos observar diferentes énfasis tanto en la forma
teológica de enfocar el mensaje, como en el método de predicación que
el mensajero adopta para cada audiencia y situación específica. Lucas
en el libro de los Hechos nos provee con un detallado sumario de los
tres sermones clave del apóstol Pablo. En su mensaje dado en la Sinagoga
en Antioquía de Pisidia (Hechos 13:16-41), aunque hay algunos gentiles
temerosos de Dios presentes, es en esencia un mensaje dirigido a una
audiencia mayoritariamente judía. Lucas más adelante nos da dos ejemplos
de mensajes dirigidos a audiencias puramente Gentiles, a los paganos
de la ciudad de Listra (Hechos 14:8-28), y un sermón específicamente
diseñado para los intelectuales y filósofos de su día, en el Areópago
en Atenas (Hechos 17:22-31). En cada uno de estos casos, vemos una clara
ilustración de cómo el contexto histórico, sociológico y teológico nos
fuerza inevitablemente a contextualizar la Palabra de Dios, sin que
por ello estemos diluyendo las verdades del Evangelio. Al contextualizar,
quitamos barreras innecesarias, y al mismo tiempo hacemos que la aplicación
del contenido bíblico tenga el mayor impacto posible.
Copiando del ministerio de Cristo,
el creyente al contextualizar necesita vivir envuelto y aprender a escuchar
a la sociedad que le ha tocado vivir. Debe revisar y estar dispuesto
a cambiar estructuras o tradiciones, siempre y cuando estas creen barreras
innecesarias para que el Evangelio sea lo más eficazmente predicado.
Roberto Elvira

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