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Publicado el 1 de Febrero de 2001
LA SALVACION (XXIII)
"Tres Fases de la Salvación"
LECTURAS:
- Hebreos 2:3, 12:1
- Hechos 26:19
- 1 Corintios 9:24
- Filipenses 3:12-14
- 2 Timoteo 4:7-8
- Apocalipsis 22:12
B O S Q U E J O:
- I. La fase inicial,
- II. La fase de progreso,
- III. La fase de completamiento:
A. nuestro cuerpo transfigurado,
B. expresando y representando a Dios,
C. la forma de llegar.
INTRODUCCION:
Al llegar hasta esta lección de nuestro estudio, debemos de
haber notado que la Salvación completa de Dios, no es algo que
esta terminado desde el principio. La salvación es algo que tiene
que ver con nuestro ser completo. El hombre es de tres partes: 1) espíritu,
2) alma, y 3) cuerpo. Por lo cual, la salvación de Dios es en
tres fases para poder salvar completamente cada parte del hombre tripartito.
I. LA FASE INICIAL.
La primera fase de la salvación, consiste en salvar nuestro
espíritu. Dios ha hecho eso primeramente por la muerte de Su
Hijo en la cruz, para tener cuidado del problema objetivo del hombre
ante Dios. Segundo, ya en Su resurrección como el Espíritu
vivificante, Él nos ha regenerado dentro de nuestro espíritu.
Esta fase, incluye: Redención, Perdón de pecados, Limpieza
de pecados, Justificación y Reconciliación. El resultado
es la regeneración (el nuevo nacimiento), esto es el principio
de la vida cristiana.
II. LA FASE DE PROGRESO.
La segunda etapa es la fase de progreso. Esta salva nuestra alma.
Aunque Dios esta ahora en nuestro espíritu por la regeneración,
nuestra alma todavía esta llena de la naturaleza pecaminosa satánica.
Tenemos malos pensamientos, mentimos y odiamos a otras personas, somos
celosos y estamos llenos de nuestras propias opiniones. Amamos lo que
Dios rechaza, y odiamos lo que Dios ama. Somos malos, somos pecadores.
Pero también somos cristianos que han recibido la vida de Dios
dentro de ellos. En esta fase, Dios trata con nuestra alma mala.
La regeneración, no solo pone a Cristo dentro de nuestro espíritu,
sino que necesitamos permitirle que se extienda a nuestra alma da tras
día. Esto toma toda nuestra vida cristiana, abriéndonos
a Él, orando y confesando nuestros pecados le permitimos que
se extienda dentro de nosotros. Este extenderse es nuestra santificación.
De esta manera, Él deposita Su naturaleza Santa dentro de nuestra
alma, desde nuestro espíritu. Al mismo tiempo él nos transforma,
de un viejo hombre a uno nuevo, de estar llenos de vida pecaminosa a
estar llenos de la vida de Dios.
III. LA FASE DE COMPLETAMIENTO.
En esta fase nuestro cuerpo es salvado y la salvación completa
de Dios alcanza su clímax. Esto es el resultado de la segunda
fase. Haber dejado atrás el punto de salida, es la fase inicial;
estar corriendo la carrera que tenemos por delante, es la fase de progreso
y finalmente llegar a la meta, es la fase complementaria. Nadie podría
cruzar la meta final a menos que haya empezado y progresado en la carrera.
A. Nuestro Cuerpo Transfigurado.
Esta fase es gloriosa; pues finalmente resuelve todos nuestros problemas
y es la consumación del propósito eterno de Dios.
En esta fase, nuestro cuerpo será conformado al cuerpo de la
gloria del Señor, será transfigurado, glorificado.
B. Expresando y Representando a Dios.
En ese tiempo futuro, nuestro espíritu estará lleno
de vida, debido a la regeneración. Nuestra alma estará
llena de Cristo debido a la santificación y transformación.
Entonces, pensaremos de la manera que Dios piensa, amaremos lo que Dios
ama y aborreceremos lo que Dios aborrece. Nuestra voluntad escogerá
lo que Dios escoge y nuestro cuerpo estará lleno de la gloria
de Dios.
Entonces seremos completamente los hijos de Dios, llenos de la vida
divina, expresando y representando eternamente a Dios. Seremos edificados
juntos como una Iglesia gloriosa, La Nueva Jerusalén. Aleluya,
Dios estará completamente satisfecho y nosotros estaremos completamente
salvados.
C. La Forma de Llegar.
La única forma que tenemos para llegar a esta fase final, es
por haber sido salvos en la etapa inicial y después haber sido
santificados y transformados.
Por lo cual, avancemos disfrutando la Palabra Santa y el Espíritu,
cooperemos con Dios diariamente. Permitamos que El se extienda en nosotros,
del espíritu al alma, obedeciendo Su guianza dentro de nosotros,
confesándole nuestros pecados y faltas; de esta manera avanzaremos
de la fase inicial de la salvación a la etapa progresiva y entraremos
al completamiento de la salvación en Su venida.
Carlos E. Cruz Porras

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