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Publicado el 1 de Febrero de 2001
LA SALVACION (XXII)
"La Garantia y Seguridad de la Salvación"
LECTURAS:
- Hebreos 6:18
- Salmos 119:89
- S. Juan 3:16
- Hechos 10:43
- 1 S. Juan 5:10
- Romanos 8:16
- 1 S. Juan 3:14
- Efesios 1:4-5
- Romanos 1:16-17
- S. Juan 10:28.
B O S Q U E J O:
- I. La Garantía de la Salvación:
A. De acuerdo a la Palabra de Dios,
B. De acuerdo al testificar del Espíritu Santo,
C. De acuerdo a la Experiencia de vida.
- II. La Seguridad de la Salvación:
A. Por la voluntad de Dios,
B. Por la Selección y el llamado de Dios,
C. Por la justicia de Dios,
D. Por la vida de Dios.
INTRODUCCION:
¿Es usted salvo si usted se ha arrepentido y creído
en el Señor Jesucristo? ¿Es su salvación real y
segura? ¿Es posible que pierda su salvación una vez la
ha recibido? Estas preguntas surgen por las diferentes corrientes doctrinales
de las denominaciones, y el cristiano debe de creer lo que Dios dice,
y para ello debemos de conocer lo que dice la Biblia.
I. LA GARANTIA DE LA SALVACION:
A. DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.
S. Marcos 16:16 dice: "el que creyere y fuere bautizado será
salvo" y Romanos 10:13 dice: "porque todo el que invocare
el nombre del Señor será salvo". Estas dos declaraciones
bíblicas, prueban que una vez que una persona cree y es bautizada,
él es inmediatamente salvo. Este hecho debe reconocerse y aceptarse
inmediatamente sin dependencia de sentimientos humanos.
S. Juan 5:24 dice: "El que oye mi palabra y cree en el que me envío
tiene vida eterna, y no vendrá a condenación, sino que
ha pasado de muerte a vida". 1 de S. Juan 5:12-13 dice: "El
que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no
tiene la vida. He escrito estas cosas para que sepáis que tenéis
vida eterna, a los que creen en el nombre del Hijo de Dios". Las
dos porciones bíblicas anteriormente citadas prueban que una
vez que una persona cree en el Padre celestial y cree en el Hijo de
Dios (El Señor Jesucristo), tiene vida eterna, la Vida de Dios
y no vendrá a juicio para perecer, sino que ha pasado de muerte
a vida. Una persona es salva de esta manera para tener la vida de Dios,
basado en lo que la Biblia dice y no en sus propios sentimientos.
El Evangelio según San Juan 1:12-13 dice: "Mas a todos
los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad
de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre,
ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios".
El Señor Jesús les dio a los que le recibieron por la
fe, esto es a los que creen dentro de Su nombre, la autoridad de llegar
a ser hijos de Dios; esta autoridad es la vida de Dios, les permitió
que nacieran de Dios, (esto es, ser regenerados) para venir a ser los
hijos de Dios. Esto también esta probado por las Palabras de
la Biblia y no por nuestro sentir humano.
Las palabras de la Santa Biblia, son confiables y nunca deben ser
cambiadas o anuladas. Los sentimientos humanos fluctúan de acuerdo
a nuestro animo o ambiente, por lo tanto no podemos depender de ellos
con respecto a la salvación divina.
Como la Biblia nos confirma muy claramente que una persona es salva
por creer en el Señor Jesús, (lo que él efectúo
legalmente en la muerte de cruz, a favor de los pecadores) este hecho
entonces esta establecido no importando los sentimientos humanos. Nosotros
debemos anclarnos en las palabras confiables de la Biblia, creyendo
fuertemente y conociendo con seguridad que nosotros hemos sido salvados
de ir a la condenación eterna.
B. DE ACUERDO AL TESTIFICAR DEL ESPIRITU SANTO.
En Romanos 8:16 leemos: "El Espíritu mismo da testimonio
a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios". Cuando
nosotros creemos en el Señor Jesús, recibiéndole
como nuestro Salvador, Dios nos da su Santo Espíritu, es decir,
pone Su Espíritu dentro de nuestro espíritu (Ezequiel
36:27). La esta dentro de nosotros para estar con nosotros eternamente,
según San Juan 14:17, Él testifica en nuestro espíritu
que somos hijos de Dios, que somos nacidos de Dios. Cada uno de nosotros
quienes han creído en el Señor Jesucristo, nos gusta decir
"Abba, Padre"; es muy natural para los creyentes verdaderos,
dirigirnos al Señor como Padre, cuando nos dirigimos a Él
de esta manera, nos sentimos muy confortables interiormente y esto es
debido a que somos nacidos de Dios y el Espíritu del Hijo de
Dios (Cristo) ha entrado en nosotros. Esta es la prueba interna de nuestra
salvación.
C. DE ACUERDO A LA EXPERIENCIA DE VIDA.
En 1 de S. Juan 5:1 dice: "Todo aquel que cree que Jesús
es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró,
ama también al que ha sido engendrado por él". Cuando
creemos que Jesús es el Cristo, somos nacidos de Dios; y como
dice 1 de S. Juan 4:16 que Dios es amor, la vida de Dios es también
la vida de amor, así que cada uno que es engendrado de Dios ama
a Dios y ama a los que Él engendra, a los que son hermanos en
el Señor.
Así también, encontramos que en 1 de S. Juan 3:14 nos
dice: "Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que
amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte".
Esta palabra declara que como creyentes verdaderos, nuestro amor por
los hermanos en el Señor, es una aprueba que tenemos la vida
eterna. Amar a los hermanos en Cristo, es una experiencia en la vida
eterna.
Después de que hemos creído en el Señor Jesús
para ser salvos y vemos a hermanos en Cristo, hay un gozo inexplicable
y un sentimiento de quererlos. Este amor hacia los hermanos en el Señor,
es también una prueba de que nosotros hemos sido salvos. Puede
llamársele la prueba de amor, la prueba de nuestra experiencia
en la vida de Dios.
Así que, sea por la Palabra definitiva de la Biblia, por el
testificar del Espíritu Santo en nuestro espíritu, o por
nuestra experiencia de amor en nuestra vida, nosotros sabemos con seguridad
que somos salvos.
Además de lo anteriormente visto, debemos de comprender que
la salvación que hemos recibido es eterna (Hebreos 5:9). Si hemos
recibido esta salvación, de ninguna manera pereceremos para siempre
y ninguno nos puede sacar de Cristo y de las manos del Padre celestial
(S. Juan 10:28-29).
Estamos seguros de que somos salvos: 1) POR LA PALABRA ESCRITA DEL
SEÑOR, 2) POR EL ESPIRITU SANTO QUE TESTIFICA DENTRO DE NOSotros,
y 3) POR NUESTRA EXPERIENCIA DE VIDA.
II. LA SEGURIDAD DE LA SALVACION:
La salvación de Dios es eterna, por lo cual, no podemos estar
unos días salvados y otros idas perdidos. No podemos ser condenables
una vez que hemos sido salvados. Este asunto, Dios no lo cambiara, nosotros
no lo podemos cambiar ni Satanás tampoco.
A. POR LA VOLUNTAD DE DIOS.
La salvación eterna de Dios esta asegurada por la voluntad
de Dios. Efesios 1:5 dice: "en amor habiéndonos predestinado
para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según
el puro afecto de su voluntad". Y en San Juan 6:39 nos dice: "Y
esta es la voluntad del Padre, el que me envío: Que de todo lo
que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día
postrero". Esta es la voluntad de Dios concerniente a nuestra salvación.
Debemos de considerar, que la voluntad de Dios es más permanente
y estable que una roca. Aunque el cielo y la tierra sean removidos,
la voluntad de Dios permanece para siempre. Por lo cual, el asunto de
la salvación no es algo que fluctúa o que por ratos esta
yendo para abajo y para arriba como un elevador.
B. POR LA SELECCIÓN Y LLAMADO DE DIOS.
La salvación que Dios da por fe, esta garantizada por la selección
(escoger) y llamado de Dios. Él nos ha escogido, seleccionado,
desde antes de la fundación del mundo (Efesios 1:4).
Nosotros, no fuimos los que seleccionamos ser de Dios, sino que Él
nos selecciona (S. Juan 15:16). Y Su selección no es obra nuestra
sino de Él, quien es él que llama (Romanos 9:11), El no
solo nos ha predestinado sino también nos ha llamado (Romanos
8:30) y esto, no de acuerdo a nuestras obras sino de acuerdo a Su propio
propósito (II de Timoteo 1:9).
Su llamamiento es irrevocable, El nunca se arrepiente o se hará
atrás, después de habernos llamado. Su selección
y llamamiento no tienen nada que ver con nuestro obrar. Ambas, La selección
y Su llamado, fueron iniciados por Él, no por nosotros, y son
la seguridad de nuestra salvación recibida por gracia.
C. POR LA JUSTICIA DE DIOS.
La salvación eterna de Dios, esta asegurada por Su justicia,
la cual es revelada por fe (Romanos 1:16-17). Para demostrar Su justicia,
Dios debe justificarnos y Él nos ha justificado, a los que creemos
en el Señor Jesús (Romanos 3:26).
Es la justicia de Dios la que nos ha justificado (Romanos 8:33) y
Su justicia es el fundamento de Su trono (Salmos 89:14) y Su Trono esta
establecido para siempre (Hebreos 1:8).
D. POR LA VIDA DE DIOS.
Nuestra salvación esta asegurada eternamente por la vida de
Dios; el Señor dijo en S. Juan 10:28 "y yo les doy vida
eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará
de mi mano".
¿Cree usted que la vida eterna, que Dios da a sus hijos, se las
puede quitar? Decir que después de haber sido salvado se puede
perder otra vez, significa que la vida eterna puede ser quitada. Y esto,
es ilógico, puesto que si tenemos la vida eterna, nunca pereceremos.
Por todas estas cosas, podemos saber que nuestra salvación
es eterna, y no cambia con el tiempo. ESTA SEGURA POR LA VOLUNTAD DE
DIOS.
Carlos E. Cruz Porras

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