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Publicado el 19 de Junio del 2001
Protección (II de II)
Salmo 5:1-12
También tenemos que buscar su guía
y su dirección para poder alcanzar su voluntad, para alcanzar
el agradarle en toda nuestra vida. Esta dirección tiene que llevar
varias características esenciales en nuestra vida: buscar su
justicia; nuestro Señor es justo y santo, no quiere que sus hijos
se comporten de cualquier manera. Dios quiere la justicia en todos los
hombres, las verdad y el amor sin defraudar a nadie, sin la mentira
y el beneficio personal en primer lugar.
Tenemos que enderezar nuestro camino, que sea recto
y cercano a Dios conforme a lo que Él quiere para nuestras vidas;
para eso tenemos que examinar nuestra conducta y nuestra actitud. No
hay que olvidar la cuestión de nuestro testimonio porque hay
personas que nos querrán ver derrotados. Tenemos enemigos que
buscarán nuestra caída, por eso debemos mantenernos firmes,
soportar el daño y que no afecte al nombre de Cristo y a nuestro
testimonio del mismo.
Como hijos de Dios no podemos vivir bajo la maldad:
El Dios santo y justo no puede soportar la maldad y el pecado de los
hombres; no quiere que sus hijos se contaminen con la mentira, con el
engaño, con la rebeldía,... Dios va castigar todo lo que
sea pecado, lo va hacer de una forma severa y sin contemplaciones. Por
eso, nuestro Padre celestial no quiere que caigamos en estos errores.
El salmista nos dice que tenemos que vivir alejados
totalmente de este mundo, vivir en un monte o en un desierto, como hermitaños
o monjes alejados del mundo, para evitar la influencia del pecado. Pero
David inspirado por el Espíritu Santo está hablando no
de una separación física, como cualquiera que lee podrái
pensar. "Estamos en el mundo, pero no somos del mundo". Se
trata de una separación moral, una separación de actitudes,
de convicciones, que nuestro estilo de vida tenga que ser radicalmente
diferente de lo que este mundo que nos rodea practica.
Si el mundo práctica mentira la mentira,
destruir a los demás, buscar la exaltación del ego, buscar
su propia justicia, debemos ser el extremo opuesto; vivir en amor, misericordia,
el bien hacia los demás, la paz y la comprensión antes
que las divisiones y las luchas, el hablar bien del otro antes que buscar
sus errores y faltas. Esta debe ser nuestra separación y alejamiento
del pecado.
Hay que notar que nosotros los creyentes, tenemos
una nueva condición, que es vivir en santidad, esto significa
vivir apartado y separado para Dios, tenemos que vivir conforme a esta
santidad: "ser santos, como Dios es santo", nada más
ni nada menos. Vivir bajo esos preceptos y en esa línea que Dios
nos marca para vivir en santidad.
Para encontrar la protección de Dios debemos
adorar a nuestro Dios: la adoración no sólo es nuestras
reuniones y en nuestros cultos, no sólo es un domingo o en unos
momentos determinados. La adoración
es un estilo de vida; la adoración es darle toda la gloria a
Dios las 24 horas del día y los siete días de la semana.
Es darle todo lo que tenemos a Dios. El Señor se merece que le
demos todo, lo que tenemos y somos.
Otro aspecto que no debemos olvidar es
confiar en nuestro Dios: la confianza es algo importante en la vida
del cristiano. Tener confianza en la presencia del Dios de la Biblia,
de la historia y del Universo a nuestro lado en nuestras peores situaciones.
La confianza en Dios nos da también alegría
y gozo porque confiamos en un Dios grande y poderoso. Cuanto más
confianza tengamos en nuestro Padre celestial, más descansados
de nuestras cargas estaremos.
Por último y en conclusión: Dios nos
va a bendecir si vivimos de esa manera. Dios nos va a proteger, va a
ser un escudo en nuestros malos momentos y caídas. Es una parte
de los beneficios de la vida en Cristo Jesús.

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