|
Publicado el 20 de Julio del 2001
Derrota y victoria
Isaias 9:8 - 10:27
La ira de Jehová contra Su pueblo
8El Señor envió palabra
a Jacob, y cayó en Israel.
9Y la sabrá todo el pueblo,
Efraín y los moradores de Samaria, que con soberbia y con altivez
de corazón dicen:
10Los ladrillos cayeron, pero edificaremos
de cantería; cortaron los cabrahigos, pero en su lugar pondremos
cedros.
11Pero Jehová levantará
los enemigos de Rezín contra él, y juntará a sus
enemigos;
12del oriente los sirios, y los
filisteos del poniente; y a boca llena devorarán a Israel. Ni
con todo eso ha cesado su furor, sino que todavía su mano está
extendida.
13Pero el pueblo no se convirtió
al que lo castigaba, ni buscó a Jehová de los ejércitos.
14Y Jehová cortará
de Israel cabeza y cola, rama y caña en un mismo día.
15El anciano y venerable de rostro
es la cabeza; el profeta que enseña mentira, es la cola.
16Porque los gobernadores de este
pueblo son engañadores, y sus gobernados se pierden.
17Por tanto, el Señor no
tomará contentamiento en sus jóvenes, ni de sus huérfanos
y viudas tendrá misericordia; porque todos son falsos y malignos,
y toda boca habla despropósitos. Ni con todo esto ha cesado su
furor, sino que todavía su mano está extendida.
18Porque la maldad se encendió
como fuego, cardos y espinos devorará; y se encenderá
en lo espeso del bosque, y serán alzados como remolinos de humo.
19Por la ira de Jehová de
los ejércitos se oscureció la tierra, y será el
pueblo como pasto del fuego; el hombre no tendrá piedad de su
hermano.
20Cada uno hurtará a la
mano derecha, y tendrá hambre, y comerá a la izquierda,
y no se saciará; cada cual comerá la carne de su brazo;
21Manasés a Efraín,
y Efraín a Manasés, y ambos contra Judá. Ni con
todo esto ha cesado su furor, sino que todavía su mano está
extendida
(Capítulo 10)
1¡Ay de los que dictan leyes
injustas, y prescriben tiranía,
2para apartar del juicio a los
pobres, y para quitar el derecho a los afligidos de mi pueblo; para
despojar a las viudas, y robar a los huérfanos!
3¿Y qué haréis
en el día del castigo? ¿A quién os acogeréis
para que os ayude, cuando venga de lejos el asolamiento? ¿En
dónde dejaréis vuestra gloria?
4Sin mí se inclinarán
entre los presos, y entre los muertos caerán. Ni con todo esto
ha cesado su furor, sino que todavía su mano está extendida.
5Oh Asiria, vara y báculo
de mi furor, en su mano he puesto mi ira.
6Le mandaré contra una nación
pérfida, y sobre el pueblo de mi ira le enviaré, para
que quite despojos, y arrebate presa, y lo ponga para ser hollado como
lodo de las calles.
7Aunque él no lo pensará
así, ni su corazón lo imaginará de esta manera,
sino que su pensamiento será desarraigar y cortar naciones no
pocas.
8Porque él dice: Mis príncipes,
¿no son todos reyes?
9¿No es Calno como Carquemis,
Hamat como Arfad, y Samaria como Damasco?
10Como halló mi mano los
reinos de los ídolos, siendo sus imágenes más que
las de Jerusalén y de Samaria;
11como hice a Samaria y a sus ídolos,
¿no haré también así a Jerusalén
y a sus ídolos?
12Pero acontecerá que después
que el Señor haya acabado toda su obra en el monte de Sion y
en Jerusalén, castigará el fruto de la soberbia del corazón
del rey de Asiria, y la gloria de la altivez de sus ojos.
13Porque dijo: Con el poder de
mi mano lo he hecho, y con mi sabiduría, porque he sido prudente;
quité los territorios de los pueblos, y saqueé sus tesoros,
y derribé como valientes a los que estaban sentados;
14y halló mi mano como nido
las riquezas de los pueblos; y como se recogen los huevos abandonados,
así me apoderé yo de toda la tierra; y no hubo quien moviese
ala, ni abriese boca y graznase.
15¿Se gloriará el
hacha contra el que con ella corta? ¿Se ensoberbecerá
la sierra contra el que la mueve? ¡Como si el báculo levantase
al que lo levanta; como si levantase la vara al que no es leño!
16Por esto el Señor, Jehová
de los ejércitos, enviará debilidad sobre sus robustos,
y debajo de su gloria encenderá una hoguera como ardor de fuego.
17Y la luz de Israel será
por fuego, y su Santo por llama, que abrase y consuma en un día
sus cardos y sus espinos.
18La gloria de su bosque y de su
campo fértil consumirá totalmente, alma y cuerpo, y vendrá
a ser como abanderado en derrota.
19Y los árboles que queden
en su bosque serán en número que un niño los pueda
contar.
20Acontecerá en aquel tiempo,
que los que hayan quedado de Israel y los que hayan quedado de la casa
de Jacob, nunca más se apoyarán en el que los hirió,
sino que se apoyarán con verdad en Jehová, el Santo de
Israel.
21El remanente volverá,
el remanente de Jacob volverá al Dios fuerte.
22Porque si tu pueblo, oh Israel,
fuere como las arenas del mar, el remanente de él volverá;
la destrucción acordada rebosará justicia.
23Pues el Señor, Jehová
de los ejércitos, hará consumación ya determinada
en medio de la tierra.
24Por tanto el Señor, Jehová
de los ejércitos, dice así: Pueblo mío, morador
de Sion, no temas de Asiria. Con vara te herirá, y contra ti
alzará su palo, a la manera de Egipto;
25mas de aquí a muy poco
tiempo se acabará mi furor y mi enojo, para destrucción
de ellos.
26Y levantará Jehová
de los ejércitos azote contra él como la matanza de Madián
en la peña de Oreb, y alzará su vara sobre el mar como
hizo por la vía de Egipto.
27Acontecerá en aquel tiempo
que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz,
y el yugo se pudrirá a causa de la unción.
Reflexión:
El contexto de esta cita bíblica habla de
guerra y del resultado que obtiene el pueblo que pelea batallas bajo
la dirección de un falso líder o de una concepción
equivocada de quien es su verdadero Capitán .
Los cristianos vivimos en guerra espiritual (Ef
6:12), disfrutar de relax permanente puede ser síntoma de que
no pertenecemos al Ejército de Dios, preguntémonos pues
a que se debe nuestra aparente tranquilidad y dispongámonos a
ponernos a las órdenes de Aquel que nos llamó de las tinieblas
a Su Luz admirable, pues los días son malos.
Observemos que el texto habla de profetas mentirosos
y de gobernadores que engañan al pueblo que se pierde. ¿Cuáles
son las consecuencias?: El Señor no tiene contentamiento,
y creo que se sobreentiende que en esa circunstancia Él no bendice
a Su pueblo, pero a pesar de ello, dice el texto, que todavía
su mano esta extendida. Dios desea bendecir, es por eso que Su mano
sigue extendida, pero es el pueblo, con su actitud de no buscar a
Jehová de los Ejércitos, sino de obedecer a los falsos
gobernadores, quienes impiden que las bendiciones de Dios se derramen
y que el pueblo pueda vencer al enemigo.
Para colmo de todos los males, el pueblo, no solo
está encendido en maldad, sino que no tiene piedad de su hermano,
literalmente la Palabra dice que nos comemos a nosotros mismos
(Cada cual comerá carne de su brazo); y a pesar de ello su
mano sigue extendida.
Vivimos tiempos peligrosos, de falsos pastores,
de ovejas acomodaticias o falsas ovejas y de líderes que dictan
leyes injustas que contradicen la Ley de Dios, que despojan a las viudas
y roban a los huérfanos . Y a pesar de ello, su mano sigue
extendida.
Dios denuncia en este texto la idolatría
del pueblo , la producción de imágenes, la soberbia del
corazón y la altivez.
Y también hace una seria advertencia a gloriarnos
falsamente en nuestras propias fuerzas: Se gloriará el hacha
contra el que con ella corta? ¿Se ensorbecerá la sierra
contra el que la mueve?; aquí el resultado es que el Señor
convertirá su orgullo en debilidad.
Entonces, Él hará que la luz de Su
pueblo brille, pero la llama no será propia sino la del Santo
que abrasará y consumirá. Los fieles que queden entre
Su pueblo se apoyarán con verdad en Jehová, el santo
de Israel y se volverán al Dios fuerte, y los yugos se pudrirán
a causa de la unción.
Para meditar:
¿Vives en guerra espiritual?
¿Quién es tu líder en la batalla?
¿Le has pedido a Dios discernimiento para
reconocer a los falsos profetas y a los lideres espirituales mentirosos
que roban a las viudas y a los huerfanos?
¿Vives en idolatría?
¿Te preguntas una y otra vez por que Dios
no te bendice?
¿Te glorias con facilidad sobre tus propios
logros, o reconoces a Dios en todos tus caminos?
¿Es tu luz producto de una hoguera propia,
o es la llama de Dios que está purificando tu vida y en la que
se están quemando las obras de tu "ego"?
¿Es la "Unción" de Dios,
el aceite de Su Espíritu la fuente que alimenta tu lámpara?
Todo esto lo sabrás si vives en victoria
constante o si tu vida es una sucesión de derrotas ante el enemigo.
Que Dios te bendiga y te lleve a hacer ese "sacrificio
agradable".
Pon tu vida sobre el altar.

|