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Publicado el 30 de Diciembre del 2001
Heraldos de la Palabra: Evangelio
cruzando las fronteras del ocultismo
Cristina Méndez no supo cuando comenzó
todo, pero una mañana cualquiera despertó inmersa en el
mundo del ocultismo. Como empresaria del transporte en Ecuador, recibía
enormes ingresos mensuales. De algo sirvió estudiar economía,
pensaba una y otra vez al rememorar su época de estudiante en
la Universidad Nacional. Su familia sentía la íntima satisfacción
de apreciar un ascenso sostenido en la escala social. Habían
dejado el barrio marginal y hoy residían en una urbanización
de clase media.
Pero la crisis financiera y política
que golpeó ese país, produjo una caída vertical
de sus negocios. Vendió buen número de los automotores
de la compañía. Sin embargo la situación ecuatoriana
antes que mejorar, empeoró. Llegó la ruina. Cristina sintió
que moriría. En un abrir y cerrar de ojos su vida se convirtió
en un infierno. No estaba preparada para enfrentar la bancarrota. Se
precipitaba sin freno al abismo de la desesperación.
En tales circunstancias, Alejandra -una amiga de
la época universitaria-le recomendó acudir a la lectura
de cartas. A esta práctica siguieron los riegos, la utilización
de velas de colores con aromas exóticos, hasta terminar en la
realización de extraños ritos al filo de la medianoche,
en medio de un círculo de tiza iluminado por veladoras. Todo
con la esperanza de mejorar los ingresos. Aun así, todo marchaba
de mal en peor.
Y esa mañana que tomó conciencia
del punto bajo en el que había caído, recordó que
de acuerdo con la bruja de cabecera, debía consultar qué
hacer en todo el itinerario del día. No podría hacer nada
sin antes consultar las fuerzas ocultas con la esperanza de sobreponerse
a la encrucijada. Pero de nada valieron esas prácticas. Estaba
bajo las garras de la hechicería...
Ocultismo generalizado
Con el mayor descaro del mundo los diarios y revistas
ofrecen los servicios de líneas telefónicas en las cuales
el cliente puede consultar el horóscopo. Uno de los negocios
de mayor auge lo representan los consultorios de quiromancia o los almacenes
donde venden pócimas para la "buena suerte".
Hay quienes compran el diario únicamente
para consultar si el día será próspero o complicado,
de acuerdo con la ubicación de los astros y la supuesta influencia
que ejercen en el comportamiento de las personas.
"Llegue a considerarme una buena católica,
iba a misa los martes y los jueves, pero al rayar la medianoche del
viernes no podía dejar de encender una vela a un santo en particular.
Estaba involucrada en la santería, pero desconocía a ciencia
cierta de qué se trataba", confesó una madre de familia
en un grupo de oración. No salía de su asombro al comprender
que estaba atada por el satanismo y sus diversas manifestaciones.
La lucha del bien contra el mal
Mezclar religiosidad con lo oculto resulta un cóctel
explosivo. Cuando menos espere, descubrirá que se hunde en prácticas
de espiritismo y satanismo. No se puede hablar de magia blanca o benigna,
y magia negra.
Nadie puede pretender que si se invoca el nombre
de nuestro Señor Jesucristo para realizar conjuros ocultistas,
está haciendo algo bueno. El apóstol Pablo fue claro al
advertir "... porque ¿Qué compañerismo tiene
la justicia con la injusticia?¿Y qué comunión la
luz con las tinieblas?¿Y qué concordancia Cristo con Belial?..."(2
Corintios 6:14b, 15).
Las Escrituras también son claras al exhortar
para que "No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su
hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero,
ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni agorero, ni sortílego,
ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte
a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera
que hace estas cosas..."(Deuteronomio 18:10, 11).
Es hora de renunciar...
Si usted está metido en el ocultismo o cualquiera
de sus manifestaciones, es hora de que emprenda la retirada. ¡Hoy
es el día! De proseguir por ese sendero, cuando no espere tendrá
desagradables sorpresas y puedo asegurarle, estará no solo poniendo
en juego sino arriesgando la vida eterna.
¿Qué hacer? Renunciar al ocultismo.
Sólo Jesucristo puede sacarnos de la crisis. Los problemas financieros
no se resuelven con riegos ni conjuros. Es Dios y sólo El quien
puede ayudarnos en momentos de transitar por una encrucijada: "A
las montañas levanto mis ojos; ¿de dónde ha de
venir mi ayuda? Mi ayuda proviene del Señor, creador del cielo
y de la tierra" (Salmos 21:1, 2 Nueva Versión Internacional).
Yo le invito para que de el paso ahora. Renuncie
a todo aquello que le ata con lo oculto. Deshágase de imágenes
que desconoce de qué se trata, libros de magia y espiritismo.
Y a los acuerdos que haya hecho con el mundo de las tinieblas. Es sencillo,
pídale a Jesucristo que haga la obra. Dígale: "Señor
Jesucristo, me arrepiento de haber caído en la idolatría
y darle a lo oculto la adoración que sólo debes tener
tu. Renuncio a toda fuerza, pacto o acuerdo que haya hecho con el ocultismo,
imágenes, o demonios. Toma control de todo mi ser. Gracias por
hacerme libre. Te acepto ahora como mi único y suficiente Salvador".
Amén.
Fernando Alexis Jiménez

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