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Publicado el 2 de Enero del 2002
Heraldos de la Palabra: Cristianismo
Dios puede sanarlo hoy
Edilia Barco no salía de su asombro. El
médico tampoco. En el escritorio estaban los exámenes.
Sobre el antiguo diagnóstico de osteoporosis no había
el más mínimo indicio. El doctor se retiró los
lentes, los limpió con el pañuelo y con ellos de nuevo,
no hizo más que mostrar nuevos gestos de desconcierto. Colocó
los exámenes nuevamente en la mesa:
--No entiendo qué ocurrió, señora.
Pero es evidente que usted está sana. De todos modos le enviaré
nuevas pruebas...Es que no entiendo qué pudo ocurrir-dijo, alternando
su mirada entre curiosa y atónita, entre el recetario sobre el
que escribía apresuradamente, y el rostro de la mujer, que no
atinaba a decir nada.
¿Qué ocurrió? Que Dios respondió
a las oraciones de Edilia y de la congregación que le acompañó
clamando la intervención divina. "Yo estoy muy joven y al
principio me embargó la angustia. Y recordé que la única
salida era clamar a Aquél que todo lo puede". Y Dios respondió
a tales manifestaciones de fe. Edilia hoy está sana.
Tener fe es confiar
La fe es una de las palabras más pequeñas
de nuestro lenguaje, pero irónicamente la más difícil
de explicar en toda la amplitud de su significado. Pero en esencia,
se podría resumir en confiar plenamente, sin asomo de duda en
el poder de Dios.
El capítulo cinco del evangelio de Lucas
relata que después de predicar a las multitudes, le dijo Jesús
a Simón:"Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.
Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado
trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la
red" (versículos 4 y 5).
Del texto deducimos dos cosas de suma importancia:
La primera, que al comienzo Simón acudió a la lógica
humana, que definitivamente es mala consejera cuando esperamos ver milagros:
"...toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado...".
Cuando damos mas crédito a la razón y a las comprobaciones
científicas antes que a Dios, automáticamente y quizá
sin proponérnoslo, le cerramos las puertas a las manifestaciones
extraordinarias del poder de Dios.
Un segundo aspecto ilustrado en este pasaje es
que quienes tienen fe, deben actuar. Eso implica creer que si Dios lo
prometió en Su palabra, El cumplirá. Fe es renunciar a
cualquier expresión de duda. Pedro dijo: "...mas en tu palabra
echaré la red..."(versículo 5b).
Obedecer, paso a los milagros
Cuando obedecemos a la Palabra y a las promesas
de Dios, experimentamos sucesos extraordinarios. "Y habiéndolo
hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía"(versículo
6).
Si pedimos cosas pequeñas, con fe, cosas
pequeñas recibiremos; pero si con esa misma fe pedimos a Dios
cosas grandes, grandes cosas recibiremos de El. Es como una ley matemática:
no falla.
Yo desconozco qué milagro necesita su vida.
Lo que sí se es que Dios puede hacer ese milagro hoy. El puede
sanar esa enfermedad ahora. Solo basta que clame a El y crea en Su poder.
No importa lo que digan amigos y conocidos. No se deje vencer por la
incredulidad. Pídale en oración y creyendo, en fe, sin
dudar, y espere la respuesta en el tiempo de Dios.
Fernando Alexis Jiménez

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