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Publicado el 27 de Octubre del 2001
Heraldos de la Palabra: Cristianismo
¡Nunca dejes de soñar!
¡El ordenador es una invención fantástica!.
Mírelo despacio. La estructura es una concatenación de
sueños...
Nada de lo que tiene frente a usted es producto
de la nada, no surgió por generación espontánea...
Soñó e hizo su aporte quien concibió la posibilidad
de generar energía eléctrica y el sistema de distribución
entre los suscriptores. Se sumó con su granito de arena quien
planeó y desarrollo la máquina de escribir y quien construyó
la calculadora, sistemas que se integran en el teclado y memoria del
ordenador. Y para acortar el análisis, pensemos en quien se ingenió
el monitor sobre el que se proyectan las imágenes que tiene enfrente...
¿Se da cuenta? La computadora es un sumatorio
de sueños. Igual ocurre con todo aquello que le rodea: el teléfono,
el coche, el ascensor, el reloj digital y la mayoría de los objetos
que observa.
La humanidad y los soñadores
Sueños... sueños... sueños...
la humanidad ha evolucionado históricamente gracias a los soñadores...
¿Y usted? ¿Qué pasa con sus sueños? ¿Dónde
están? ¿Acaso renunció a la posibilidad de soñar?
Hay un principio general que le invito a considerar
antes de comenzar a desarrollar este estudio: Dios quiere que soñemos,
y si estos sueños encajan en Su divina voluntad, prosperarán
por encima de las opiniones derrotistas de quienes están a nuestro
alrededor.
Diferentes sueños
Al referirnos a los sueños debemos identificar
esencialmente dos clases: los seculares, gracias a los cuales se evidencian
avances culturales, tecnológicos, académicos, intelectuales
y cuantos ítems pueda imaginar. Esta clase de sueños son
importantes. Pero hay un segundo renglón digno de resaltar: los
sueños ministeriales, es decir, aquellos que están íntimamente
ligados a la voluntad de Dios y que contribuyen para que cumpla su propósito
en el mundo.
Los sueños en el plan de Dios
Tengo un convencimiento: Dios ama y valora a los
soñadores. Tanto en el caso de los seculares como en los de carácter
ministerial, los sueños comienzan con una persona. No encuentro
en ninguna parte de la Biblia que tengan origen colectivo. Siempre surgen
y se desarrollan con una persona.
¿Ejemplos? Muchos: Noé, Abraham,
José, moisés, Josué, Caleb, David... Cuantos quiera.
Si los planes están en el propósito
de Dios,. Los sueños prosperan. Veamos esta situación
descrita de una manera gráfica en la vida de Jabes. Su historia
la encontramos en 1 Crónicas 4:9, 10.
Los soñadores vencen los obstáculos
Los soñadores, sometidos a la voluntad de
Dios, se sobreponen a la adversidad. Los obstáculos no les detienen.
Leemos en la Escritura que: "...Jabes fue más ilustre que
sus hermanos, al cual su madre llamó Jabes, diciendo: Por cuanto
lo di a luz en dolor"(Versículo 9).
Huérfano, estigmatizado por un nombre que
no hacía otra cosa que evocar la derrota. Golpeado desde su nacimiento
por hechos adversos...¿Es esa la clase de condiciones para un
triunfador? Si, definitivamente sí, en la medida que esa persona
tenga a Dios como poderoso gigante.
A pesar de las múltiples dificultades que
gravitaban a su alrededor, Jabes llegó a ser más ilustre
o destacado que sus hermanos. Era diferente, como son los hijos de Dios.
Fuimos llamados a ser luz en medio de las tinieblas. Usted y yo, como
cristianos, marcamos la diferencia donde quiera que nos encontremos.
Los soñadores no se desaniman
Cuando alguien tiene sueños, surgidos en
el plan de Dios, no debe extrañarse por las críticas,
las burlas, la intolerancia, las calumnias y cuantos problemas surjan
a nuestro paso.
No debemos olvidar que:
a.- No todos entienden o comparten nuestros sueños.
b.- Cuando Dios nos siembra un sueño en el corazón, se
convierte en una obsesión.
c.- Dios abrirá las puertas para que los sueños se cumplan.
d.- Cuando se materializan los sueños, impactan las vidas de
quienes se encuentran alrededor.
La adversidad no debe ni tiene que desanimarnos.
Dios está con nosotros. El pelea nuestras batallas. ¡Los
sueños se harán realidad!.
Los soñadores confían en Dios
Algo esencial en la vida de Jabes, un soñador de tiempo completo.
El clamaba y confiaba en el Supremo Hacedor. "E invocó Jabes
al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición,
y ensancharas mi territorio , y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras
del mal, para que no me dañe..."(versículo 10).
En esta oración se destacan cuatro peticiones específicas:
a.- Pidió bendición de Dios... que El prosperara su camino.
b.- Pidió crecimiento... Que Dios ensanchara e hiciera grandes
sus sueños y proyectos.
c.- Pidió acompañamiento... que Dios estuviera siempre
a su lado.
d.- Pidió protección... porque sabía que a veces
surgen dificultades tremendas....
Y podemos apreciar que este visionario, en el plan
de Dios, fue un triunfador. La Palabra dice: "Y le otorgó
Dios lo que pidió"(Versículo 10b.)
¿Siente que Dios lo está llamando
a un ministerio específico? No se detenga y clame a Dios por
la materialización de ese anhelo...
Tal vez es un sueño secular, quizá
emprender un proyecto de beneficio social o un negocio. Jamás
olvide que si involucramos a Dios en nuestros planes, El responde.
Ah, y no olvide ¡No deje de soñar!
Fernando Alexis Jiménez

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